Señor Presidente del Kennel Club:
Me dirijo a Ud. Para, que se ponga en conocimiento de mi caso, y la mala experiencia que me ha tocado vivir.
Tengo una Perrita Golden Retriever que tuvo su camada el día 10 de octubre del 2008, alrededor del día 10 de noviembre me acerqué a las oficinas del Kennel para inscribir la camada, momento en el cuál se me entregó la nueva norma existente para la crianza de perros, en el cuál salía expresamente que a partir del 2009 los ejemplares que participaban en exposiciones deberían implantarse un chip. Me llamó unos días después el Sr. Fernando Burgos el cual se presentó como veterinario de la comisión de crianza y me informó que los perros no serían visitados hasta que los cachorros tuvieran 45 días, y además me dijo si yo estaba al tanto de la nueva norma de crianza en que se informa a todos los criadores que ahora todos los perros se debía chipear, ante lo que yo conteste que me habían pasado las nuevas normas de crianza, pero decía que sólo los ejemplares que participan en competencias.
Llame al Kennel y la señorita que me contestó me dio la misma información que estaba en la norma escrita, yo no debí chipear la camada, ya que yo no participo en competencias. Llame nuevamente al Señor Burgos a su celular 9-8460475, y el me contestó que el era el veterinario de la comisión de crianza y que no le podía hacer caso a una secretaria, ante lo cual yo le dije que se pusieran de acuerdo en la información que entregaban por escrito y verbalmente. Luego le pregunté si sólo chipeaba a mi perra, ante lo cual me refirió que el otro día tenia comisión de crianza y consultaría mi caso. Luego de insistentes llamadas, finalmente me dice que la única opción que tengo para tener los certificados de origen es que chipee a toda la camada, incluida mi perra.
Finalmente tuve que chipear 8 cachorros más mi perra, cobrándome $17.500 más $5.500 por cada chip.
Para inscribir ésta camada gaste alrededor de $120.000, por lo cual me vi en la necesidad de vender 2 ejemplares hijas de la primera camada, de mi perra, que tienen 3 años, las cuales estaban a punto de tener sus crías, por la imposibilidad de incurrir nuevamente en ésta gasto.
Este nuevo sistema es nefasto para los que no somos socios del kennel, ya que además de todo el trabajo y dinero que implica tener una camada, se agrega éste gasto que hace inviable seguir criando.
Saludos cordiales
Daniela Espinoza A
viernes, 16 de enero de 2009
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