LA IMAGEN ES NADA...PERO DICE TODO
El viernes pasado tuve que ir a las oficinas del Kennel de Santiago, en Barros Borgoño. Fui porque tenía que hacer un reclamo por el polémico "temita" de los microchips.
Y con qué sorpresa me encontré... Se supone que uno va a una oficina administrativa, ubicada en Providencia, en el mismo edificio donde funciona el SII y me encuentro no con una oficina...el Kennel Club de Chile era una verdadera bodega.
Explico mis dichos. "LA OFICINA" de Santiago tiene dos ingresos, pues bien, la puerta de ingreso de socios estaba cerrada. Pregunté por qué la tenían cerrada y me contestaron que era porque la secretaria estaba de vacaciones, así es que público general y socios se atienden en el mismo sector, con los atochamientos propios de un lugar que no está habilitado para eso y, más aún, con poco personal. Una sola persona para todos esos trámites. Finalmente, te atienden en media hora, con el consiguiente aumento del pago del estacionamiento del edificio (monto que los directores que pasan metidos en el club haciendo nada, no cancelan).
Prosigo. Me hacen pasar para que alguien me atendiera y cuando abro una puerta que separa al encargado de dicha parte de la oficina con el público, ésta puertecilla estaba suelta y casi se cae.
Continué caminando y pregunté si podía pasar al baño. Una secretaria que pasaba por ahí me dijo: "Sí...espereme, déjeme ver cuál puede ocupar"...Vaya...lo de la puerta del "hall" (que más parecía puerta de cantina) era una alpargata al lado del estado calamitoso de los baños. Mugriento, sin papel higiénico, sin tirar las cadenas....peor que water de restorán. Me pregunté, ¿cómo habrá estado el otro baño si éste era el utilizable? Casi hay que vacunarse contra el tétano para ingresar al baño. Una verguenza para una oficina administrativa...
Después del episodio del baño, continúo mi "paseo" por las que yo suponía oficinas del club. Y me encuentro que estaba llena de cajas de cartón tiradas por todas partes, las paredes piñiñentas, como si hubieran comido Dientes de Dragón y los hubiesen tirado ahí. Ni hablar del piso o de las que alguna vez deben haber sido alfombras decentes. Hasta rasgos de mierda de perro había en ellas. Convengamos de que este es un club cinófilo, pero comprendamos que esta es una oficina administrativa, no una chanchera.
Que desilución la mía. En alguna oportunidad visité la antigua casa de General Flores la que, vieja chica e incómoda, estaba limpia, presentable, digna de sus asociados y apta para atender a público.
Yo, sin conocer todos los problemas por los que pasa actualmente el club veo eso y me pregunto ¿qué desorden habrá en la mente de las personas que "dirigen" este asunto pues, con solo ver la "oficina administrativa" uno se da cuenta de que la cosa no anda nada de bien. y que vida de club "limpia" no hay.
domingo, 15 de febrero de 2009
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